Carta de Adviento

Murcia, 29 de noviembre de 1985
Muy estimada en el Señor:

Como se acerca el santo tiempo de Adviento, aprovecho esta ocasión para ponerle unas letras.

Ya sabe que la Iglesia en este tiempo de preparación para la Navidad, tiene su mirada fija en Jesús, que ya vino una vez en carne mortal, que vendrá en el último día “para dar a cada uno según sus obras”  y que viene incesantemente a nuestros corazones por el crecimiento en la caridad.

Los ojos fijos en el Señor, de una manera más penetrante, por la fe y por el amor, en este santo tiempo.

 ¿Qué descubren nuestros ojos al mirar a Jesús?

  • Descubre  un Jesús orante: “Aquí estoy Padre, para cumplir tu voluntad”. (Hb 10,9)
  • Descubre un Jesús penitente: “Salvará al pueblo –por la cruz- de todos los pecados” (Mt 1,21)
  • Descubre un Jesús virginal: “Sólo vive para agradar y complacer al Padre”. (Cf Jn 4,24)
  • Descubre un Jesús paciente y mortificado: “Envuelto en pañales y recostado en un pesebre”. (Lc 2,12) 
  • Descubre un Jesús Salvador y Apóstol: “Tus pecados están perdonados” (Mt 9,5), “Id y enseñad a todas las gentes” (Mt 28,19)
  • Descubre un Jesús obediente a la voluntad del Padre: “Hasta la muerte y muerte de cruz” (Flp 2,8).
  • Descubre un Jesús que tiene una debilidad: los pobres, los enfermos, los olvidados y despreciados por la sociedad….. “Lo que hacéis por uno de estos pequeños por Mí lo hacéis”. (Mt 25,40)
  • Descubre un Jesús “que viene a traer fuego a la tierra” (Lc 12,49) y lo que necesita es almas que se dejen quemar y abrasar por Él y que prendan fuego a los demás.
  • Descubre un Jesús que es la delicia y el gozo indecible de todos los que le buscan y se le entregan “sin condiciones”, porque “estar sin Jesús es terrible infierno, pero estar con Jesús es dulce paraiso…..”

Mejore su oración, siga unido a María Dolorosa en seguir llevando su cruz con plena aceptación de la Voluntad de Dios, ayudando a su madre en su larga y penosa enfermedad; así se  santifica, fecundiza a la Iglesia, santifica a su hermana y a su buena madre. Es el inmenso valor del dolor cristiano.
Hasta que venga por aquí. Unidos en la oración diaria. Suyo affmo. en Jesús y en María:

Dámaso Eslava. Pbro
(Carta a una religiosa)