Antonio David Gil Pereira

“LA INFLUENCIA ESPIRITUAL DE D. DÁMASO ESLAVA EN MI VIDA”

Para definir la influencia que D. Dámaso ha tenido en mi vida lo definiría como un padre espiritual, como un maestro de espiritualidad.Santa Teresa de Jesús decía que eran unos <<tiempos recios>> en los que <<estáse ardiendo el mundo, quieren tornar a sentenciar a Cristo, quieren poner su Iglesia por el suelo>>, esta misma situación que ella vivió en el siglo XVI es la que vivimos los cristianos actualmente.A pesar de las “turbulencias” en las que se encuentra inmersa nuestra sociedad la figura de D. Dámaso ha supuesto un verdadero referente, un hombre de fe inquebrantable, un testigo fiel de Jesucristo que me ha ayudado a descubrir mi obligación de vivir una vida coherente con mi fe. Su ejemplo ayuda a formar a los cristianos de la Iglesia del siglo XXI. De su enseñanza he podido reconocer algunos rasgos que definen a este hombre de Dios, que a pesar de no haber conocido personalmente, ha marcado profundamente mi vida cristiana. Ha supuesto un recordatorio serio al llamamiento a la santidad universal que debo de alcanzar como bautizado, al trato íntimo con Jesucristo a través de la oración, adescubrir una verdadera y filial devoción a la Virgen Santísima, aprender a vivir unido a la Iglesia sintiéndome parte de ella, a la práctica frecuentemente los sacramentos, a acercarme al Sagrario y descubrir allí a Cristo vivo, a la dirección espiritual, a vivir un noviazgo cristiano según la doctrina de la Iglesia… todo ello vivido con alegría y sencillez; enfocado hacia la ayuda a los demás y al servicio a la sociedad en un futuro a través de mi profesión.

Me he dado cuenta que su enseñanza, basada en San juan de Ávila y en los grandes autores cristianos es plenamente actual. Es lo que pide el Papa Francisco a los jóvenes de hoy y a toda la Iglesia, como dijo en la JMJ de Brasil << la fe en Jesucristo no es broma, es algo muy serio. Es un escándalo que Dios haya venido a hacerse uno de nosotros, y que haya muerto en la Cruz, es un escándalo… No licuen la fe en Jesucristo, hay licuado de naranja, hay licuado de manzana, hay licuado de banana, pero por favor no tomen licuado de fe>>.

Algunas frases de sus frases han sido cruciales para mi vida de cristiano: “déjalo todo (por la oración) que no dejarás nada y le darás vida a todo”. Esto me recuerda la primacía que el amor de Dios tiene que tener en mi vida, el descubrir a Jesucristo a través del trato con Él, poner en práctica la definición dada por Santa Teresa: “No es otra cosa oración mental, sino tratar de amistad, estando muchas veces tratando a solas con quien sabemos nos ama”.

De la oración compuesta y recitada por él para ofrecer el día, con la que comienzo mi jornada: “cada omento de mi día sea un acto de alabanza, adoración y acción de gracias a Dios Padre, de amor y gratitud a Dios Hijo…, de fidelidad a Dios espíritu Santo…” en ella se resume su enseñanza de la santificación del momento presente a la que estamos llamados todos sin excepción. Como Jesucristo, cumplir plenamente en cada momento, para la gloria del Padre lo que le dictaba el Espíritu Santo. Como Jesucristo, Cabeza del Cuerpo Místico, glorificar al Padre, yo, miembro de Cristo, por una entera <<fidelidad>> al Espíritu Santo en cada instante. Jesucristo ha vivido esto en su propia vida; yo debo vivir el mismo programa en mi vida. Jesús cuida de seguir en cada momento la menor insinuación de la voluntad del Padre. Si la Cabeza es así, así deberán ser igualmente los miembros. Esta misma enseñanza me ayuda a entregarme en mi carrera intentado conseguir un rendimiento y aprovechamiento máximo en el estudio, a vivir con honradez y naturalidad en medio del ambiente universitario. Sus palabras: “mi pasado, mi presente y mi futuro están en manos de Dios que me ama” me han ayudado muchas veces a confiar en Dios y en su providencia;en ellas he descubierto que la santidad consiste sólo en cumplir perfectamente de hora en hora la voluntad divina. No hay otro secreto para llegar a ser santos que la fidelidad a la gracia del momento presente; ella nos da la paz y la verdadera felicidad. No vivir preocupado por el pasado y el futuro, ya que no existen ni el uno ni el otro. (La santificación del momento presente, Francisco Martí Fernández).

Como no resaltar su amor y dedicación por los sacerdotes; de la que he aprendido a valorar su ministerio y aumentar mi oración por ellos, por los hijos predilectos de Nuestra Señora, “el sacerdote por vivir la vida de Jesús, por ser parte de su misterio, es hijo de María como todo fiel cristiano, pero por ser sacerdote con sacerdocio de Él, de ese sacerdocio que manó del seno purísimo de María, es doblemente hijo de la Señora” (D. Dámaso Eslava).

Por todo ello dar gracias a Dios por el ministerio, la vida y la enseñanza de D. Dámaso, “Gracias Señor por las vocaciones de celo sacerdotal que han dado frutos copiosos a la Iglesia universal”.

Antonio David Gil Pereira